miércoles, 22 de junio de 2011

* de toxinas

viene.
(las cosas se rompen a menudo, y otras confeyons
sin mayúsculas).















empecé 
a escuchar de cero
borrar la inconstante del juicio previo
tocar las campanas -¡hora del almuerzo!-.
manotón del ahogado 
graf spee preludio al bum 
del hasta luego
y no aclares que es de noche.
queriendo 
no decir qué nunca, nunca
por si acaso miento. 
olvidé
el año bisiesto                                       
los veintinueve de ñoquis
la jura de la bandera
la promesa del carnaval
la copa libertadores *. 
casi 
veleta de gallo sin viento
stand by en pausa punto muerto
(esas chanzas)
y alguna vez aprender a conducir el carro
a ver si por hoy no se me va la moto.



jueves, 16 de junio de 2011

De tu-yos y míos.




Y la historia sucede entre nosotros.
Entre esos yo.
O vos y yo.


No hablo de heterónimos
ni de alter egos.
Hablo de ti siendo tu, y por ello yo.
Claro que esto es inútil viniendo de mí
que no soy tu yo, sino el mío


y nunca tuya.



domingo, 12 de junio de 2011

Guat a moment.

Guat a moment.





Es momento de crear y comerse los frutos.
Es momento que fluya, que ruede, que se encuentren o nos encontremos.
Es momento de libertad, saber que hay opciones, inventarlas.
Es momento de poner manos en la masa, ensuciarse con el barro, levantar
las paredes de botellas y sentarnos a reir con el sol en la arena.
Es momento que reine el tacto, esos besos, el no-tiempo.
Es momento de debatir las cuestiones, si azarosas o deterministas 
(y darse cuenta que ni blanco ni negro).
Es momento de amarse de juego canciones y acción.
Momento delicioso.
Es momento, sí.


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3 patrañas:


Fd. dijo...
Comerse los frutos? Nooooooooooooo
Pájaro Susuki dijo...
Que momento, Roberto! Que buen momento :)
¿es o no es? dijo...
Siiiiiii Frutos secos sólo. Tranqui, sandía ;) Guat a moment teté! :)

viernes, 3 de junio de 2011

9 pm.

Un Buenos Aires azul que se despierta. 

Pero a las siete quise yo agarrarlo por sorpresa y me lo calcé. 
Aún estaba dormido y se negaba a mi réplica. 
(Lo entiendo, tampoco me gusta madrugar).

A las ocho el café, un cuento a medio escribir sobre gente terminal -que 
también están empezando la muerte; habré de rever eso-. Etcéteras.

Hola sí buenos días gracias.
(Por a-hora sólo este cyber me recibe). 
Aventuras a borbotones en trenes y encuentros y asombros, me esperan.

Luego de las nueve.